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lunes, 7 de enero de 2013

¿Cuáles son las mejores actividades físicas para niños con TEA?

Fuente: El Cisne

Las actividades deportivas y recreativas constituyen uno de los ejes integrales para el pleno desarrollo psicofísico en la niñez y una de las más efectivas herramientas de interacción e integración social. Reportes de familiares y especialistas señalan que una actividad física especializada también puede beneficiar profundamente a niños y jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA), colaborando en el desarrollo de competencias sociales y de comunicación. La llegada de las vacaciones nos invita a planificar un programa de tiempo libre y deportes adecuado a sus necesidades.


El verano se acerca y llega el momento de planificar las actividades de tiempo libre y las vacaciones. Organizar las salidas y los momentos de recreación es fundamental para las familias de niños y jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA), ya que muchas veces se sienten abrumados y frustrados ante los cambios de rutina y pueden desorientarse durante el pasaje de las actividades programadas del año a las vacaciones, de allí que necesiten de acompañamiento para la transición hacia el tiempo libre.
Todo aquello que puede molestar a una persona durante su periodo de vacaciones: cumplir con horarios, rutinas y pautas, es para las personas con autismo aliviador y los ayuda a mantener sus propios ritmos internos. Por este motivo para ellos el tiempo en las vacaciones debe continuar fluyendo en ritmos constantes y necesitarán de la colaboración del entorno. 
Un programa de actividades es una herramienta de gran importancia para aumentar la capacidad de mantener sus intereses, desarrollar y conservar sus habilidades de ocio, la conciencia del calendario y las habilidades de comunicación y relacionamiento. 
El propósito de un programa de actividades es entonces organizar y estructurar el tiempo libre para que la persona con autismo pueda sentirse más contenida y acompañada en el proceso hacia el desarrollo de un mayor potencial de independencia y autoadministración de horarios y rutinas, actuando además como una acomodación a los típicos escenarios sociales. 

Por otra parte, los niños y jóvenes con autismo también han trabajado duro durante todo el año y necesitan descansar, jugar, divertirse y experimentar la amplia gama de actividades de esparcimiento y disfrute. 
Dentro del variado abanico de opciones para disfrutar del tiempo libre, la práctica de juegos deportivos y actividades físicas posibilita que los momentos de recreación se transformen a su vez en espacios para promover habilidades, prevenir trastornos y mejorar la calidad de vida. 
Investigadores de la Universidad de California realizaron distintos estudios relacionados con el ejercicio en los niños con autismo y encontraron que los niños que desarrollaron actividades deportivas disminuyeron los comportamientos repetitivos tales como mecerse, eran menos agresivos, aumentaron los niveles de atención, presentaron mejoras en el rendimiento académico, la coordinación física y las habilidades motoras. 
Dichas investigaciones sugirieron, además, que algunas opciones alternativas terapéuticas que incluyen deportes y ejercicio físico pueden ser un complemento útil a las tradicionales intervenciones de comportamiento, lo que lleva a una mejora en los síntomas y la calidad de vida de las personas con autismo. Por otra parte, se dio a conocer que el ejercicio puede desalentar las conductas agresivas y autolesivas. Una simple rutina aeróbica como trotar durante 20 minutos o una sesión de 60 minutos de natación o juegos en una pileta pueden modificar los comportamientos repetitivos y estereotipados. 
Además de mejorar la condición física, la función motora y el comportamiento en los niños y jóvenes con autismo, una de las ventajas más significativas de la actividad física son las implicaciones sociales de la participación en el deporte. La actividad física puede fomentar la autoestima, aumentar los niveles generales de bienestar, y puede conducir a resultados sociales positivos. Encima de todo eso, el ejercicio y la práctica de deportes aumentan la oxigenación del cerebro, mejorando los hábitos de sueño, la relajación y disminuyendo las conductas agresivas.
A continuación veremos qué tipo de actividades físicas y deportes son los más recomendados por los especialistas a la hora de planificar un programa integral para las vacaciones. 
¿Cuáles son los deportes recomendados?
Es importante destacar que las actividades físicas deberán, en primer término, interesar a cada niño y contar con el debido respaldo y asesoramiento profesional. Existen especialistas en recreación y deporte que pueden colaborar facilitando intervenciones para alcanzar los mejores resultados acordes a las posibilidades de cada persona. 
Si bien existen muchos chicos que logran un buen desempeño en las actividades grupales, la tendencia indica que los niños con autismo prefieren y alcanzan un mejor rendimiento en los deportes individuales, como las artes marciales o el atletismo. Los deportes de equipo, en general, no se recomiendan porque la participación se apoya fundamentalmente en la comunicación con los compañeros y esto puede traerles dificultades y frustraciones.
Entre las actividades más recomendadas se destacan:
- Cabalgatas: si bien se trata de una actividad cara, en época de vacaciones existen algunos programas especiales o paseos en los centros vacacionales que facilitan la experiencia. Se trata de una actividad muy benéfica para los niños con autismo, ya que suelen manifestar disminución en la coordinación, la fuerza y el tono muscular, lo que los hace parecer flojos y torpes y montar a caballo los ayuda a desarrollar destrezas y fuerza, ya que necesitan ajustar constantemente su cuerpo para controlar al caballo durante los cambios de velocidad, dirección, subidas y curvas. A su vez, el control de las riendas para dirigir o detener al animal promueve la coordinación entre los lados izquierdo y derecho del cuerpo. 
Por otra parte, los niños con autismo generalmente disfrutan de las actividades que trabajan con la estimulación vestibular sensorial, actividad estimulada por el balanceo del andar del caballo. Los órganos sensoriales vestibulares situados en oído interno de los niños son estimulados con los cambios de dirección, velocidad y las pequeñas destrezas que realizan los animales a lo largo de un paseo. Son movimientos que además estimulan los músculos, las articulaciones y el tacto, un sentido que muchas veces se ve afectado por la condición. 
- Juegos de atletismo y carreras: correr y saltar pueden ser de las actividades preferidas por muchos niños con TEA. Por un lado, no requieren de mayores habilidades verbales de comunicación, como la mayoría de los deportes de equipo, y por otra parte se ha comprobado el excelente desempeño que tienen en las pistas tanto recreativas como a nivel profesional.  
- Bowling, tejo y bochas: se trata de un deporte o pasatiempo que resulta muy natural para los niños con TEA. Tal vez por la repetición de acciones o por lo placentero de ver caer los bolos o saltar las fichas de madera, esta actividad les resulta muy placentera y atractiva. Se trata, además, de deportes ideales para el veraneo, que se pueden jugar tanto en recintos cerrados como al aire libre, funcionando a la vez como una recreación, una forma de relajación y un factor social de carácter competitivo en cuanto a la deportividad. Además, la simplicidad del juego contribuye a desarrollar su capacidad de adaptación, sumando a ello que sus normas son fáciles de entender.
- Trekking: diversos estudios señalaron el efecto calmante que las áreas verdes y los espacios naturales ejercen sobre las personas con autismo. La paz y la tranquilidad del mundo natural es un calmante para el estrés. El senderismo es una manera fácil de hacer ejercicio y disfrutar de la naturaleza sin la presión de la comunicación social intensa. A su vez, ofrece la posibilidad de realizar avistamientos de aves y animales, apreciar la diversidad de la flora, tomar fotografías y un sin fin de actividades que, además de sumar su valor salutífero, resultan muy entretenidas y fáciles de practicar en la temporada estival.
- Ciclismo: andar en bicicleta puede ser difícil para los niños con autismo, ya que no les resulta sencillo dominar el balance y el equilibro por sí mismos. Sin embargo, con el debido apoyo y una vez que se dominan las habilidades básicas, el ciclismo puede ser una maravillosa manera de disfrutar del aire libre, reuniendo los mismos beneficios que las carreras y el trekking.
- Artes marciales: en los Estados Unidos son muchos los niños y jóvenes con autismo que practican artes marciales, ya que son una excelente manera de construir habilidades físicas e incrementar la autoestima. Un proyecto de investigación del año 2010 realizado por la Universidad de Wisconsin a través de su  departamento de fisioterapia confirmó que los niños con autismo que participaron de un curso de artes marciales mostraron un notable avance al “salir de su caparazón y se hicieron socialmente más asertivos y cooperativos”, además de mostrar “un mejor equilibrio y coordinación motora, mayor contacto visual y mejoras en las habilidades de juego”.
Por último, no hay que su-bestimar el beneficio de las actividades informales por placer y diversión, ya sea juegos de puntería, patinar, improvisar un aro de básquet o simplemente inventar juegos con los padres y hermanos. Lo fundamental de mantener a la actividad física como compañera de las terapias y parte esencial de la vida cotidiana radica en su potencial para ayudar a los niños con autismo a ganar confianza, mejorar las habilidades sociales, desarrollar una mejor coordinación motora, que tan a menudo van de la mano con el progreso en la función cognitiva y el rendimiento académico.

Los beneficios de la natación
Por muchos motivos, la natación amerita un ítem aparte. Sin dudas, el verano es la época ideal para disfrutar de las actividades acuáticas y la práctica de la natación, pero en el caso de los niños con autismo es necesario conocer que, más allá de los beneficios terapéuticos de esta forma de ejercitación, el aprender a nadar puede ser una cuestión muy relevante, de la que puede depender su vida. Esto se debe a que el ahogamiento es la principal causa de muerte en niños con autismo.
Es conocido que los niños con TEA pueden ser propensos a escapadas y corridas que muchas veces pueden terminar en accidentes. Si estas escapadas se dan en espacios donde existen piscinas o entornos naturales con mar y ríos, los riesgos pueden multiplicarse. 
Hecha esta salvedad, podremos afirmar que enseñar a un niño con autismo a nadar ofrece beneficios cognitivos, físicos y de seguridad.  
La natación es una excelente manera de desarrollar las habilidades motoras y habilidades cerebrales de coordinación y dichos beneficios se han podido comprobar en diversos trastornos como el TDHA. Sin ir mas lejos, Michael Phelps, el campeón olímpico de natación de los Estados Unidos, fue diagnosticado con esta condición cuando era niño, ya que era incapaz de quedarse quieto en clase. Como una alternativa al Ritalin, Phelps optó por la natación para reducir su hiperactividad.
Esto se debe a que la cantidad de energía necesaria para realizar actividades en el agua colabora en disminuir los niveles de actividad compulsiva, lo que resulta en una mayor capacidad para concentrarse y la mejora de los patrones de sueño y hábitos alimenticios.
El agua proporciona una resistencia que provoca que cualquier movimiento sea tres veces más difícil de realizar que en tierra. Esto ofrece un intenso trabajo a los músculos largos del cuerpo y “despierta” el sistema propioceptivo (la percepción inconsciente del movimiento y la orientación espacial resultante de estímulos dentro del propio cuerpo). Esto es de gran beneficio para los niños con TEA, ya que a menudo se muestran torpes, no conocen su propia fuerza o parecen débiles y letárgicos, lo que los lleva a tener una mala postura y problemas con el equilibrio.
La natación también es ideal para el procesamiento cognitivo, ya que su práctica requiere de múltiples pasos y maniobras simultáneas como mover brazos y piernas, contener la respiración o flotar.  
Por último, no deben subestimarse las propiedades relajantes y terapéuticas del contacto con el entorno acuático. Los niños que tienen dificultad para procesar la información sensorial a menudo encuentran en las actividades acuáticas un lugar de bienvenida que les permite recibir sensaciones placenteras y reparadoras.
Un aspecto importante a tener en cuenta es la elección de la pileta o el entorno natural para practicar la natación. 
Dado que los niños con autismo tienden a presentar trastornos sensoriales, la elección de una piscina es fundamental para el éxito de su programa recreativo o deportivo. Siempre es aconsejable que la iniciación se dé de la mano de un profesional especializado y que dentro de las prácticas familiares se opte por piletas o balnearios no muy concurridos y donde no haya demasiados estímulos adicionales o ruidos molestos.
Por otra parte, algunos niños son muy sensibles a ambientes con mucha luz, lo que invita a la elección de piletas con iluminación controlada o la utilización de gafas protectoras en las playas.

Sobrepeso: deporte como prevención y tratamiento 
Se ha sugerido que la disminución de la actividad física es la principal razón para el aumento de la tasa de sobrepeso en los niños con autismo, pero también se han encontrado indicios de que inusuales patrones dietéticos y el uso de medicamentos antipsicóticos también pueden provocar aumento de peso. Por esta razón, la participación de los niños en actividades físicas con regularidad se vuelve indispensable tanto de manera preventiva como una forma saludable de reducir el sobrepeso.  
Se estima que alrededor de dos tercios de los adolescentes con trastorno del espectro autista tienen sobrepeso o son obesos. Según una investigación publicada en 2011 por AbilityPath.org, basada en el análisis de informes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES, E.E.U.U.) y entrevistas realizadas a profesionales médicos y padres de niños y adolescentes con necesidades especiales, encontró que "los adolescentes con autismo y síndrome de Down son entre dos y tres veces más propensos a ser obesos que los adolescentes de la población en general”.
En el caso de la población con autismo, los problemas de sobrepeso pueden tener su origen en determinadas aversiones que muchos niños y jóvenes sienten ante texturas, sabores y colores de ciertos alimentos debido a trastornos en el procesamiento sensorial, lo que limita considerablemente su dieta. También es sabido que estos niños son muy propensos al consumo de bebidas azucaradas, refrigerios y alimentos grasos o ricos en harinas refinadas. 
El trastorno de procesamiento sensorial es un factor que del mismo modo juega en contra de la actividad física. La sensibilidad ante determinados luces, sonidos y estímulos táctiles puede afectar la participación en muchas actividades, provocando retrasos en la coordinación motora. 
Hemos visto que el mantener una rutina de ejercicios puede ser difícil para las personas con autismo, debido a razones como el limitado funcionamiento motor, la baja motivación, la dificultad en la planificación, y la incapacidad de autocontrol.  Sin embargo, si se aplica adecuadamente, la incorporación de la actividad física a un programa de intervención en el autismo puede ayudar a superar o reducir muchos de los problemas relacionados con la condición y mejorar notablemente la calidad de vida en general.
Este cuadro general invita a que los padres realicen la debida consulta a terapeutas físicos u ocupacionales, quienes serán capaces de sugerir todo un amplio conjunto de ejercicios y actividades que se pueden realizar tanto en espacios deportivos, al aire libre o en las casas. También puede resultar positiva la incorporación del niño o el joven a equipos de niños que comparten su condición o equipos integrados, lo cual ayudará a mantener una rutina fija y ampliar la socialización. 
Aunque presente sus desafíos, los beneficios de realizar una ocupación física vinculada al juego, el placer y el esparcimiento, redunda en beneficios y posibilitará crear espacios de “oxigenación” para renovar las energías del círculo familiar encontrarse o redescubrirse desde el placer y la salud. 
Aprovechar el periodo de vacaciones para incorporar un hábito de impacto tan positivo es una oportunidad que no se debería dejar escapar.

Luis Eduardo Martínez
martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar
Twitter:@MartinezLuisEdu

Fuentes: 
- www.singaporeautism.com/
- Dang U. Koe, La terapia acuática y el niño con autismo. 
- http://jralonso.es/2012/05/09/deporte-para-ninos-con-tea/

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